El registrador es la parte con la que usted trata de verdad: le paga, gestiona los servidores de nombres y los datos de contacto en su panel de control y le pide el código de autorización cuando quiere marcharse. Entre bastidores, habla con el registro de cada TLD mediante un protocolo llamado EPP. En los gTLD, a los registradores los acredita ICANN; los registros de ccTLD acreditan registradores con sus propias normas.
Muchos dominios se compran a revendedores, como las empresas de hosting, que usan los sistemas de un registrador. En ese caso, WHOIS y RDAP muestran el registrador real que consta, que puede ser un nombre que el cliente no ha oído nunca.
El campo del registrador en una consulta le dice dónde se gestiona un dominio, y es adonde normalmente deben enviarse las denuncias de abuso sobre un dominio. No le dice quién es el titular del dominio ni dónde está alojado el sitio web.